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08
Ago
2012
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Físico de izquierda |

Por Alma Hernández
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Fotografía: Jorge Reyes
Con apenas nueve años de edad, un libro sobre los átomos de la biblioteca de Pemex en Coatzacoalcos, Veracruz, lo llevan a decidir estudiar Física, profesión por la que se describe como una persona con un carácter más poeta y filósofo que ingenieril. Es Fluvio Ruíz Alarcón, consejero profesional de Pemex, quien abiertamente milita en la fuerza política de izquierda de este país y que se ha convertido en la segunda de mayor peso, según las pasadas elecciones del 1 de julio.
Nacido en el seno de una familia petrolera, en la ciudad de Coatzacoalcos, Fluvio Ruiz es uno de los cuatro vigilantes que se agregaron en 2009 al Consejo de Administración de Petróleos Mexicanos (Pemex), bajo el título de Consejeros Profesionales.
Con un claro tinte partidista de izquierda, los cuadros que enmarcan las paredes de su oficina en forma de un gran rectángulo, cuentan que desde adolescente fue aspirante a militante del Partido Mexicano de los Trabajadores.
Ruíz resalta en entrevista con Petróleo&Energía que fue un gran reconocimiento haber sido seleccionado de entre un grupo de personas con gran capacidad y conocimiento sobre el mundo de petróleo dentro de su militancia, y destaca que el paquete que tiene hoy en sus manos la izquierda en México es de gran relevancia, puesto que se ha convertido en la segunda fuerza política del país, lo cual puede ser un buen contrapeso a los ajustes que requiere la petrolera.
Con una clara ideología de izquierda desde sus primeros años, sumado al ambiente petrolero en el cual se desenvolvió desde que tenía uso de razón, pues su madre trabaja actualmente para Pemex y su padre lo hizo en vida, Ruíz cuenta que éstas fueron las bases de un camino que se dibujaba hacia una posición de gran peso como la responsabilidad que tiene ahora, para cuestionar y participar en las decisiones, mejores prácticas y resultados, dentro el máximo Consejo de la empresa más importante de México.
El petróleo, su mundo
“El mundo del petróleo es mi mundo, crecí en este ambiente. Siendo niño recuerdo que cada 18 de marzo nos convocaban a un concurso sobre la composición y el tema era ‘Qué es Pemex para mí´ y desde que tengo uso de razón, cada año escribí sobre ese tema”, recuerda sobre su niñez a su paso por la Primaria 18 de Marzo, la cual era sólo para hijos de los trabajadores de la paraestatal en Coatzacoalcos.
Luego del fallecimiento de su padre, a los 33 años por enfermedad, su mamá entró a trabajar a la paraestatal y se convirtió en la responsable de la Biblioteca de Pemex en tierra coatzacoalquense, y durante una de sus tantas visitas a la biblioteca encuentra uno de los primeros libros que lo marcaron: Átomos de Editorial Novaro, por el que decide a los 9 años que estudiaría Física, cuya profesión lo pone en un punto más cercano a un poeta o filósofo que a un ingeniero, pese a que también estudio una maestría en ingeniería del Petróleo.
“Pero aún haber estudiado Física, lo decidí en la biblioteca de Pemex”, justifica quien al término de su carrera decidió estudiar una maestría en Ingeniería en Exploración Petrolera en la UNAM.
Sin embargo, recuerda que por razones ideológicas se preparó para ir a estudiar a la Unión Soviética, para lo cual aprendió ruso, pero en lo que terminaba su tesis de licenciatura la URSS desapareció; por lo que decidió reorientar sus interesases académicos, decidiendo estudiar la maestría en Exploración Petrolera en la UNAM.
Defiende que contra lo que mucha gente piensa, la experiencia de estudiar una rama de la ingeniería le resultó demasiado árida, pues argumenta que los físicos tienen un carácter más cercano a los filósofos y a los poetas que a los ingenieros.
Por estas características, es que dirige sus siguientes estudios a Francia, donde estudio una segunda maestría en Economía de la Energía e inició el doctorado sobre el mismo tema.
“Yo milito en la izquierda, como mis cuadros me delatan; desde los 14 años ingresé como aspirante porque uno era miembro de plano derecho del Partido Mexicano de los Trabajadores, sólo hasta los 18 años. Guardo dos credenciales del PMT con mucho cariño: una firmada por Demetrio Vallejo, como Secretario de Organización, y mi credencial de miembro de plano derecho”, recuerda con orgullo.
Entrada exitosa
A su regreso de Francia, en 2003, recuerda que se hizo un concurso para crear un cuerpo profesional de asesoría del PRD que coordinaba en aquel entonces Pablo Gómez desde la Cámara de Diputados, en el que participó y se quedó dentro del equipo, lo que le permitió convertirse en asesor de los diputados para la elaboración la primer reforma fiscal de Pemex en 2005.
Recuerda con satisfacción que fue una excelente Comisión de Energía en la Cámara de Diputados, que encabezaba Francisco Salazar. La Comisión fue tan buena que se consiguió transformar el régimen fiscal que tenía en aquel entonces la paraestatal.
Participó también en la propuesta que elaboró el Frente Amplio Progresista sobre los cambios en el sector energético del país y a raíz de esto fue invitado a participar en los Foros organizados por el Senado para discutir la Reforma de Pemex de 2008, compartiendo mesa con personajes como José Antonio Meade, Mario Di Constanzo y Juan José Suárez Coppel.
“Esto fue lo que propició que al momento del acuerdo entre el Ejecutivo y el Senado, se decidiera conferirme este cargo”, confiesa.
Al ser cuestionado sobre lo que sintió cuando se entera de su nombramiento, se le humedecen los ojos y reflexiona que gracias a Pemex es que pudo estudiar, así como ser y estar en el lugar que ahora representa.
Y dado que viene de una familia petrolera, alude que no sabe quién estaría más emocionado, si su mamá o él mismo, cuando le avisan que se convertiría en uno de los cuatro Consejeros Profesionales de Pemex. Recordando que todos los amigos petroleros jubilados de sus padres lo felicitaron y estaban muy animados.
Recuerda que “aún antes de haber sido electo como Consejero Profesional, el sólo hecho de haber sido postulado por la izquierda, ya era muy satisfactorio porque hay mucha gente muy capaz y conocedora del sector, lo cual fue muy emotivo”.
Bromea con el calificativo que le han conferido de ser el hijo pródigo de Coatzacoalcos, pues ha ocupado uno de los principales cargos dentro de la petrolera mexicana, siendo originario de una de las ciudades de abolengo petrolero, lo cual representa un gran logro entre la sociedad.
El antes y después
Ruíz resume el cambio de Pemex antes y después de la reforma de 2008, en el tiempo que duran ahora las sesiones de Consejo de Administración, pues mientras que antes se realizaban “sesiones de trámite” en un tiempo de una hora, hora y media, hoy las sesiones duran entre 6 y 8 horas, por los cuestionamientos que hacen los consejeros profesionales.
“Porque hay un debate serio y porque nuestro trabajo es analizar los temas relevantes y estratégicos de Pemex, y entonces somos más puntillosos en las discusiones”, explica sobre la razón de que sean sesiones tan largas.
Sobre el dilema de separar la ideología de las decisiones en Pemex, ya que cada miembro tiene un tinte ideológico y político específico, Ruiz asegura que actúan al interior del Consejo con plena independencia de criterio.
El Consejero proyecta que los cambios de la reforma al interior de Pemex tomarán tiempo, como sucedió con Petrobras, en Brasil, cuyos resultados tomaron más de 10 años desde que se hicieron cambios regulatorios a la empresa importantes.
Apunta, sin embargo, que a casi cuatro años de que se aplican los cambios de la reforma de Pemex en 2008, se han hecho mejoras en eficiencia y transparencia, además de que hay un mayor aprendizaje sobre el papel del Consejo de Administración, partiendo de la premisa de que las decisiones ya no se toman de manera vertical, sino pensando más en el largo plazo.
El Consejero militante del PRD enfatiza que sin abandonar la postura ideológica, es posible tomar decisiones al interior del Consejo de Administración de la paraestatal, pues recuerda que en más de una ocasión ha votado en conjunto con la Secretaría de Hacienda.
A lo seguro
A los 16 años llegó a la Ciudad de México para iniciar sus estudios en la Facultad de Ciencias de la UNAM, compartiendo con otros estudiantes un departamento ubicado División del Norte y Avenida Coyoacán. Recuerda que su primer shock cultural fue encontrarse con las famosas ‘tortas de tamal’, cuya composición de un tamal en medio de un bolillo, no le hacía ningún sentido.
“El primer día de clases, a las 6:30 de la mañana estaba yo afuera del metro Etiopía y cuando vi que alguien pidió una torta de tamal pensé: eso no puede ser cierto, eso no existe; vi que se lo daban y pensé: nadie puede comerse un bolillo con un tamal adentro y luego bajárselo con atole y de arroz con leche”, recuerda entre risas.
Durante una relajada entrevista, Ruiz recuerda que el segundo shock fue cuando alguien pidió una quesadilla y le preguntaron: ‘¿Y de qué la quiere?’ Para Ruiz, viniendo de Coatzacoalcos, las quesadillas sólo pueden ser de queso, pues el genérico son empanadas.
En esa ocasión, recuerda que para no errarle a la comida prefirió desayunarse un taco de bistec.






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