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08
Ago
2012
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Aportando habilidades para Pemex |

Por Mayra Martínez Medina
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Fotografía: Jorge Reyes
Desde hace tres años los mexicanos empezamos a pagar el sueldo de cuatro nuevos Consejeros Independientes de Pemex. ¿Esto qué significa, un gasto más para el erario público, que la administración pública se hizo más obesa y costosa? La respuesta es sí y no.
Sí, desde el momento que Pemex debe cumplir con una obligación de pago por concepto de sueldos adicionales que empezaron a figurar en su nómina desde 2009. Y no, porque si analizamos el costo beneficio, la petrolera puede maximizar la experiencia y conocimiento de los cuatro consejeros independientes.
Hay que entender la función de un consejero, dice a Petróleo&Energía el contador público José Fortunato Álvarez Enriquez, uno de los cuatro consejeros. “Nosotros no tenemos participación decisiva. Aportamos a Pemex nuestro trabajo y habilidades a través de los trabajos que realizamos en los distintos Comités, atendemos las recomendaciones o peticiones concretas del Consejo de Administración.
“Nuestro trabajo consiste en analizar las alternativas para hacer más rentable a Pemex, asegurarnos de que las obras de infraestructura tengan un costo rentable, que se terminen en tiempo y forma, y deje de ocurrir lo que pasó con las reconfiguraciones de Cadereyta y Minatitlán en cuyos trabajos el costo se elevó y el trabajo se entregó fuera de tiempo. Todo esto representa un mal negocio para Pemex y es lo que debemos evitar”.
Para muestra, cuando el Congreso de la Unión y la Secretaría de Hacienda aprobaron la reconfiguración de Minatitlán, en 1998, se aprobó una inversión inicial de 23 mil 163 millones de pesos para que esta estuviera lista en 2008. Sin embargo, para este año, la paraestatal reportó un avance de 75 por ciento del trabajo; es decir todavía no estaba lista, y el costo del trabajo se elevó a 35 mil 308 millones de pesos.
Al principio la integración de experiencia y trabajo de los consejeros fue complicada, cada uno tiene una formación e ideología diferente. En principio, hay simpatías de priístas, panistas y perredistas, platica quien fuera Secretario General de gobierno en Baja California, en el tiempo en que por primera vez, el Partido Acción Nacional llegó al gobierno de la entidad.
Al paso del tiempo, “a pesar de las diferencias lo que nos une es el interés por hacer rentable a Pemex, en este sentido hemos encausado nuestro trabajo en adoptar las medidas más viables para aprovechar las bondades de la reforma -de 2008- para que tenga un manejo autónomo de presupuesto y más flexibilidad en la toma de decisiones”.
El también ex Diputado Federal de la LVII legislatura, tiene una experiencia profesional que rebasa las tres décadas de aprendizaje dentro de la iniciativa privada (IP). También “estudié una especialidad en finanzas, análisis e interpretación de análisis financieros, y laboré en empresas de materiales de construcción, distribuidoras de automóviles, en el sector agrícola y tuve un despacho de asesoría, que cerré en 1990 cuando me invitaron a trabajar en la administración pública”.
Empresas diferentes, mismo espíritu
El actual consejero independiente de Pemex fue delegado del IMSS durante cinco años en la zona noroeste, tiempo después se desempeñó como contralor del IPAB. Y en años recientes lo invitaron a ser titular del Órgano Interno de Control (OIC) de Pemex.
- ¿Qué fue lo más sorprendente de entrar a la administración pública después de haber trabajado tanto tiempo en la iniciativa privada?
“La diferencia cultural que existe entre el sector empresarial y la administración pública. En la iniciativa privada los empresarios buscan la utilidad y la rentabilidad de los recursos que invierten. Y en Pemex me encontré una cultura burocrática. Éste ha sido un reto interesante: cambiar la cultura.
“Las empresas en espíritu son las mismas, tienen el mismo objetivo: ser productivas para crear valor y esta empresa tiene una responsabilidad social muy grande. La empresa privada lo que quiere es más venta, menos costos y más utilidades, en la pública debe ser igual”.
- ¿Cuál es el tema más complejo que le ha tocado abordar en Pemex como Consejero Independiente?
“En primer lugar la construcción de las disposiciones administrativas para la contratación de empresas que nos llevó ocho meses. Después la construcción de los modelos de contratos para campos maduros y aguas profundas. Otro reto importante fue contratar nueva tecnología para la exploración de Chicontepec”.
- ¿Qué es lo más estresante de su trabajo como Consejero?
“En realidad son responsabilidades. Por ejemplo, la revisión y estructuración del Plan de Negocios que hoy tiene una visión de largo plazo. El resultado de nuestras decisiones tiene que ver con nivelar las reservas de Pemex, elaborar los contratos incentivados para campos maduros que deben dar la oportunidad de aumentar la producción”.
Como un trasatlántico
El resultado de los trabajos que desde hace tres años llevan a cabo los consejeros independientes, por ahora no se perciben, “es como un trasatlántico, los resultados se verán cuando de la vuelta completa. Hasta entonces Pemex se volverá una empresa de mayor alcance”, hace la analogía el Consejero.
Para dimensionar el trabajo de los consejeros independientes y que no vemos es la información que se hace pública a los organismos financieros nacionales e internacionales. Cuando se hacen públicos los estados financieros, es porque ya pasaron por el Comité de Auditoría, que a su vez, fueron revisados por los consejeros. El objetivo, dice, es que la información sea confiable tanto al interior como al exterior de las entidades financieras.
“Nosotros organizamos la información, hacemos auditorías del pago de impuestos, controles internos, el mapa de riesgos y de esto podemos garantizar que razonablemente la información financiera es suficiente. Hasta que terminamos de revisar todo enviamos los informes correspondientes”.
“Es por esta razón que los consejeros independientes no podemos decir sólo sí o no sin argumentos”. En lo personal, agrega el contador público de profesión, siempre me “estoy preparando, conociendo el negocio”.
“En este sentido, la ley tiene candados; es decir, en el Consejo de Administración tenemos voz y voto igual que los demás, la diferencia es que la ley tiene una disposición que dice que para una aprobación afirmativa se necesita cuando menos el voto positivo de dos consejeros, porque si hay dos o más votos en sentido negativo los demás tienen que razonar el voto. No es fácil que uno diga sí sin argumentación.
“Los desafíos en Pemex no terminan, aunque se delinearon los contratos para campos maduros, de que se trajo tecnología para explorar Chiconterpec, se agilizó el trámite administrativo para la contratación de empresas y se delimitaron las funciones de los consejeros independientes. Vienen nuevos retos”.
Uno de ellos es que “no tenemos almacenes suficiente, hay un problema de inventarios, esto significa que ponemos en riesgo el atender la demanda, nuestros inventarios son de pocos días y ése es un reto para Pemex”, advierte el funcionario.






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