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20
Jun
2012
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Carta Editorial |

Mientras en los años 70 se vivían tiempos de bonanza en el sector petrolero mexicano, Dinamarca padecía todo lo contrario. Fue en esa década cuando en el país escandinavo comenzaron a exigirse altos impuestos a los hidrocarburos, además de aplicarse rígidas normas de conservación energética a todo nivel y aprovechar su mayor recurso renovable.
Después una época de crisis, los daneses iniciaron lo que ahora es una realidad con el liderazgo que han asumido dentro del sector eólico. Basta comentar que la primera turbina eólica comercial, vinculada a la red pública, se instaló en 1976 en territorio danés.
Es cierto que en México han existido otras prioridades en los últimos 40 años, y sería irresponsable exigir que la energía eólica esté a la par de otras naciones en las que es común ver turbinas costa adentro y costa afuera. Sin embargo, en nuestro país hay condiciones para echarse al hombro el liderazgo regional en este rubro; tan es así, que en 2005 fue creada la Asociación Mexicana de Energía Eólica (AMDEE) para promover la generación y el desarrollo en zonas donde actualmente hay parques, en los estados de Oaxaca, Baja California (BC) y Nuevo León (NL).
La inversión que se ha tenido en Oaxaca y BC en parques eólicos privados ha beneficiado a compañías nacionales y transnacionales, contrario a NL con el abastecimiento de energía que se brindará a los municipios de Santa Catarina, Escobedo, Apodaca, García y Los Ramones.
Es necesario que los gobiernos tanto a nivel federal como estatal tengan una mayor participación en la industria, y que este tema -y otros de vital importancia- permanezca en la agenda del próximo Presidente de la República Mexicana, quien será elegido el 1 de julio. Por cierto, ese día, hagamos valer nuestro voto.
En Petróleo&Energía, ¡sigamos creciendo con energía!
Milton Méndez
Editor General
www.twitter.com/pe_mendez






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